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El mayor riesgo puede estar en los primeros metros

Una campaña convencional puede caracterizar el terreno de apoyo y, aun así, no responder dónde hay losas, muros, rellenos con escombro o elementos que interfieren con una excavación o una perforación.

La condición urbana exige distinguir entre incertidumbre geotécnica, interferencias físicas y riesgos asociados a colindancias y servicios. Cada una requiere un método de investigación distinto.

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Una investigación dirigida ahorra decisiones tardías

La revisión histórica, calas selectivas, reconocimiento de estructuras, geofísica o GPR y exploración geotécnica se deben combinar según la decisión que se busca proteger: trazo de pilotes, profundidad de excavación, secuencia de demolición o configuración de cimentación.

El modelo resultante debe identificar zonas de confianza, zonas con riesgo y medidas de contingencia. Pretender certeza total es poco realista; administrar las incertidumbres relevantes sí es posible.

  • Revisión de planos, fotografías y antecedentes
  • Calas en puntos de interferencia probable
  • Geofísica o GPR donde sea técnicamente aplicable
  • Registro de servicios y estructuras existentes
  • Protocolo de hallazgos y ajustes en obra
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Cómo puede apoyar ANIC

ANIC puede integrar investigación dirigida y un modelo de riesgos del subsuelo para orientar el diseño y la planeación de obra antes de movilizar equipos críticos.

La entrega debe ayudar al cliente a decidir qué confirmar, dónde invertir en investigación adicional y cómo evitar que los hallazgos previsibles se conviertan en reclamos o tiempos muertos.

Idea clave

En ciudad, un buen modelo del subsuelo incluye lo natural y lo construido: ambos pueden controlar costo, plazo y seguridad.

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